domingo 30 de noviembre de 2008

Esperanza y diversión


Bharat Sikka está en la encrucijada de los 34. Ha pasado de joven promesa a arrastrar la etiqueta de gran fotógrafo del panorama actual en India. Cada dos por tres coge un avión a París o donde se tercie para atrapar en su objetivo top models. Vogue y Time son su casa. Pocas veces descansa en Nueva Delhi. Prefiere recluirse en las playas de Goa con su mujer Ameet -con sentido del humor a prueba de bombas- y su hija de un añito Mannat.

Es fan de Julio Medem y “Lucía y el Sexo”, tiene don de gentes, le gusta ocultar su mirada traviesa bajo unas inmensas gafas-mosca, semejantes a las del cantante Bono, y tiene su retrato alicatado en el cuarto de baño, enfrente del retrete.

En sus primeras exhibiciones quiso retratar la nueva India, esa que crea industrias monstruosas o puentes en medio de la nada (Space In-Between) y de paso retrató a algunos marajás en pantuflas y con la bata de andar por casa.

Esas imágenes de sitios indefinidos y hombres corrientes (cuando no se sabe que son marajás) dejan indiferente al público occidental. Sin embargo Sikka da en el clavo con su última obra, un vídeo pintado fotograma a fotograma, que capta la esencia de Nueva Delhi para nuestros ojos vidriosos del oeste.

Navigator es un buen ejemplo de la confusión y el dolor de cabeza de todo europeo al salir a la calle en Delhi y coger un autorickshaw sin retrovisores (nadie los usa). No hay semáforos para regular los cruces y cuando -por milagro- aparece uno, todos se lo saltan en rojo.

El asfalto no es asfalto, es suelo contingente, podría estar o no estar allí: cada día aparecen nuevos baches. Es imposible superar los 50 km/h porque además los peatones se echan encima de los coches a falta de semáforos. Sin duda, lo más interesante, son las obras de metro. Como toda capital Nueva Delhi desea ampliar la red del suburbano. Y muchas calles están mutiladas.

En el vídeo de Sikka aparece un cartel para avisar de un desvío por las obras. A cualquier españolito le llama la atención porque pone: Diversion. Seguro que a Esperanza Aguirre no le pasaron desapercibidas las obras de metro y mucho menos los carteles cuando visitó Nueva Delhi hace dos semanas.

Menuda diversión

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada