Ana Villanueva tiene el pelo bien corto, castaño, las cejas de Audrey Hepburn, la cintura fina, la mirada limpia. La conocí hace un año en la embajada. Su plan de vida me pareció de cuento. Trabaja siete meses en Ibiza, en el Space, y el resto del año viaja a la India. Se la recorre de arriba abajo.
No es la única. Hace tres meses, en una fiesta de cumpleaños, me topé en Delhi con otra española. También PR del Space. Rubia, vestida de blanco ibicenco. Cogía de la mano a su hermana pequeña, más rubia y con más rastas. Estaba fascinada: “Mira qué guapas. Me encantan”.
Se refería a las chicas de allí. Las desi girls. Las indias de casta alta educadas en el extranjero, retornadas y dispuestas a vivir de fiesta en fiesta. Pura sonrisa. Sólo deben preocuparse de brillar más que las demás. Escoger el vestido adecuado.
En aquella azotea cuatro pies ibicencos permanecían anclados a una silla, mientras una multitud de pieses de chicas indias a punto de casarse, o arreglar un matrimonio, danzaban como peonzas.
Yo he bailado en esas fiestas. Pero no soy una desi girl. Ni del espacio. Soy acaso una peonza que oscila, he conocido otro planeta y vuelvo a Europa. Si podéis id allí. Espero haberos despertado la curiosidad. Os dejo con Dostana. Su banda sonora acompañó mi periplo indio y el de éste blog.
Shanti Shanti




