Vuelvo a la carga con mi tele adicción en busca de anuncios como la vida misma o de cómo es la vida en Nueva Delhi. Como se ha generado un tsunami informativo entorno a Obama le rindo un homenaje.
Este post va por él, para jalear la Obamamanía. Porque llegué a Delhi el 5 de noviembre y la primera noticia que tuve del mundo real horas antes de aterrizar -mientras cruzaba Afganistán y Pakistán- era que Obama había ganado las elecciones.
Fue reconfortante saber, mientras sobrevolaba esta zona caliente del planeta, que EEUU será gobernado por una persona menos belicosa y más multikulti. Con un pasado humilde. Sensible a los problemas de la aceptación personal. Alguien que no se ha sentido confortable en su propia piel y que se preocupa porque otros lleguen a estarlo…
Hace un par de días, mientras me daba una panzada televisiva sobre su vida me llamó la atención que Obama se horrorizó de pequeño cuando descubrió la existencia de cremas blanqueadoras. Yo las he descubierto en Nueva Delhi. Los anuncios son humillantes y delirantes.
Como las cremas antiacné. "Sólo los adolescentes con la piel libres de impurezas parecen tener derecho a existir", pensaba de quinceañera. Tenía la piel fatal. Tardé mucho tiempo en darme cuenta que era algo hormonal y pasajero. Desaparece por si solo con el tiempo (o la píldora). Sé de la estafa de las cremas. A veces en el metro me dan ganas de compartir mis batallitas antiacné cuando descubro a alguien con la cara como una paella dentro del vagón. “No te preocupes, ten paciencia, a mí también me pasó.”
La publicidad de cremas blanqueadoras me da cien patadas. La pigmentación de la piel es para toda la vida, pero la industria cosmética se las arregla para que los indios se gasten una media de 450 millones de euros al año en potingues (nada sanos) que rebajan dos o tres tonos su piel. El mismo tipo de ungüento que aquí venden como crema antiedad para quitar las manchas que aparecen con la vejez.
Sacan tajada en todas partes: la distribuidora Unilever comercializa White Beauty en Asia mientras aquí promociona Dove para liberarnos a las mujeres occidentales de los estereotipos de belleza. Qué samaritanos.
No es plan de dar sermones. Quien quiera que se tiña las canas, se ponga mechas rubias, rayos uva o crecepelos, se haga la depilación definitiva o se blanquee los dientes, ¿y la piel?
Los europeos no somos más listos que los asiáticos. Los españoles nos achicharramos vuelta y vuelta en la playa para presumir de bronceado (y vacaciones), mientras en la India quieren ser pálidos. Vale. Pero queridos publicistas ¡No sean cutres! Hagan ustedes anuncios más sutiles.
Paso del culebrón de White Beauty entre Priyanka Chopra y Saif Ali Khan. A ver, dos treintañeros jugando a adolescentes, ¡socorro!:
Episodio uno
Episodio dos
Episodio tres
Episodio cuatro
Episodio cinco
Además, cansa un poquito que todos quieran ser actores… Y tú niña reportera y dicharachera, dale a tu madre un coscorrón cuando te incordie. Lo que necesitas es ver todos los partidos de criquet y no perder el tiempo encerrada en el baño para ser más fair.
Porque lo justo es que cada uno sea como sea, no blanco y caucásico como Bush, sino café con leche, como Obama.
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